“Retromodernismo”

“Retromodernismo”

     Perfectamente podría ser un termino establecido en muy poco tiempo. A lo más que se asemeja según lo que hemos investigado, es a lo “moderno con estilo vintage”…conversion-de-vhs-y-super-8-a-digital-dvd-pendrive-19949-MLA20181617274_102014-F

     De hecho, creemos que a partir de ahora nosotros lo venderemos como tal: Retromodernismo, la fusión de las nuevas tecnologías con la esencia de lo antiguo, lo añejo, lo que nunca caerá en el olvido…Es cuanto menos curioso ponerse a pensar, después de una larga jornada de edición, lo curios@s que somos est@s loc@s profesionales. Nuestro afán en la vida (y nos atreveríamos a hablar en nombre de casi todos l@s cámaras-editore/as que conocemos), es intentar estar a la última en aparatos que salen al mercado, cada un@ dentro de sus posibilidades. Hoy en día, el/la que más que menos, tiene un equipo con miles de pixeles, con decenas de megas de memoria y con infinidad de prestaciones. Y la verdad, todo sea dicho, que la historia desde aquella cinta      S-VHS que te daba opción a 2-3 pasadas como mucho, en temas de imagen a cambiado a paso de gigante. Atrás (cual “sindrome de diógenes”) quedamos much@s con estanterías repletas de estas cintas, grandes y menos grandes, por no mencionar los famosos “trenes de repicados”: esa fila de grabadores de vídeo, perfectamente alineados en un rack (afortunados aquellos que pudieron adquirirlo) o para los menos afortunados, estanterías de madera barata donde corrían cascadas de euroconectores por detrás y pantallas de reloj parpadeantes (siempre en 0:00), con un solo mando a distancia para pulsar ese tan ansiado botón de REC y ejecutar las copias del trabajo terminado (3, 4, 5… copias a la vez), dependiendo de como tan grande fuera esa cascada y/o estantería de videograbadoras. Pero colegas de profesión, reconocedlo… a todos nos encantaba ver como todos funcionaban con un solo botón y arrancaban esos tambores al unísono. Por aquí, por supuesto y como reconocidos “diógenes profesionales” aún conservamos “el más bueno”, aquel que incluso grababa en SP-LP-EP.

VHS_head_drum_2   Atrás quedó ya ese sonido cimbreante de tambores; esos millones de kilómetros de cinta que contenían formulación de óxido y grababan a 320×480!!! para diferenciarlas de las convencionales (VHS). Kilómetros enroscados en su carcasa rígida; atrás quedaron esos cartones con las que el proveedor nos las vendía y que acabaron siendo pequeñas huchas de pegatinas que no tenían ninguna utilidad; y después de éstas, cintas digitales (más grandes y/o más pequeñas) y un sin fin de material que ahora, paradójicamente, vuelve para ser Retromoderno: “atrezzo vintage” que funciona en alguna que otra sesión fotográfica o grabación “diferente”.

     Y de un plumazo, nos encontramos con tecnología que nos deslumbra. Alta definición que nos hace ver el mundo audiovisual con otras miras. Huchas de pegatinas que ahora se han convertido en minúsculas fundas que apenas logramos encontrarlas cuando más falta hacen. Tarjetas que almacenan cantidades ingentes de minutos, imágenes o archivos y sobre todo, que admiten más de esas 2-3 pasadas que podían aguantar sus antecesoras cápsulas de almacenamiento: ahora, hablamos (o así nos lo venden las marcas) de millones de formateos con total garantía.

     Y efectivamente todo ha cambiado y a mejor, afortunadamente. La calidad de la imagen es capaz de transmitir al cliente y a nosotr@s mism@s nuevas emociones; detalles que antes se nos escapaban a la vista; colores que son tanto o más atractivos que la realidad; profundidades que hacen meternos casi por completo en la escena. Y una cosa lleva a la otra: empezamos a editar, a ver, a seleccionar y a construir historias que, en la mayoría de los casos y como el buen vino, mejoran con el paso de las horas, o incluso días. Trabajos que te absorben de tal manera que es como el peor de los vicios pero, bendito vicio.

     Y cuando ya está todo el material terminado, con esas resoluciones que nunca imaginamos que existirían cuando empezamos en esto; con esos colores que nos inundan la vista; cuando ya hemos contado la historia como consideramos que puede ser fiel a lo que ocurrió ese día; cuando ya está todo claro, a estos pobres “loc@s de diógenes” nos llega el impulso o la melancolía (cada cual que lo defina como quiera) y somos incapaces de no hacer un guiño a lo antiguo, a lo añejo y a lo que tod@s esperamos que nunca caiga en el olvido: aparece el Retromodernismo que llevamos dentro…

     Hoy, queremos hacernos eco de esa vena Retromodernista que despertó con la historia de Oscar & Cristina en el día de su enlace. Quizás, el lugar tuvo mucho que ver… o quizás, será la suerte de poder estar en una de la ciudades con más encanto de todo el Universo. Sea lo que fuere, Granada-Óscar-Cristina es una combinación por la que siempre apostaríamos para salir ganando. Y así creemos que fué…

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